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martes, 3 de noviembre de 2009

JUNIO DEL 86

Por entonces tenía casi 11 años. La recuerdo como una mañana de sol, a aquella en la que fuimos con mi hermano Emilio a la librería de Alberto Casares, creo que en la calle Arenales.

Habían pasado cuatro días del triunfo ante Bulgaria, pero faltaban ocho para la mano de Dios y nadie se la imaginaba.

Al día siguiente era el día del padre y estabamos buscando un regalo para mi viejo. Emilio llevaba la voz cantante y trabó diálogo con Alberto, que le recomendaba cosas previo a elegir los Setenta Artículos de Descartes (después supe que los sentidos engañan, y que el autor no es René).

En un escritorio del fondo, entre libros, un señor mayor leía iluminado por una lámpara que recuerdo de bronce y cristal verde, de estilo inglés (pero porque me gusta esa lámpara, no porque mis recuerdos sean precisos).

Ring. El sonido particular de aquel teléfono negro de Entel condujo la vista de los cuatro presentes hacia el escritorio. El padre del librero ínterrumpió su lectura para atender, y mi atención volvió hacia las palabras del barbado anfitrión.

La conversación telefónica no fue extensa y algún ademán, cierta expresión o vaya uno a saber qué conexión invisible hizo que Alberto dejara de hablarnos para preguntarle a su padre qué pasaba.

Con la mirada nubosa y retrovisora, Bioy deslizó un susurro:

-Parece que murió Borges.

miércoles, 28 de octubre de 2009

CONTERTULIO

Contertulio Luna fue gondolieri durante muchos años.

Nunca vivió en Venecia, y sus amigos llamaban a su empleo bajo el menos glamoroso nombre de: "repositor".

Contertulio no trabajaba en un Supermercado Chino, sino en comercialización alimentaria de emigrantes del gigante asiático.

A lo largo de cada jornada, Contertulio se encargaba de mantener incólume la fachada de productos ante la depredación constante que realizaban los visitantes con sus carritos. A esta operación, él la denominaba: "abastecimiento constante", mientras que su jefe se la ordenaba con un más lacónico: "rellená".

A la acción de remarcar precios con la pistola etiquetadora, Contertulio la denominaba: tasar; y si algún cliente le formulaba comentarios, el refería a sus respuestas como de "customer service".

Contertulio no cobraba a fin de mes, sino que "percibía haberes". Los mismos, estaban por debajo del ingreso per cápita nacional, lo que lo mantenía en un nivel de escaso poder adquisitivo, forzado a morar en un barrio carenciado en el que los hechos de violencia eran moneda corriente.

Cuando dos integrantes de la barra brava de Sportivo Sevillano le quisieron cobrar peaje en una esquina, le dijeron: "hablá claro, pelotudo"; Contertulio los corrigió indicando que él estaba dotado con capacidades lingüisticas diferentes.

Lo empezaron a patear, y les dijo que "evitaran la comisión de actos vandálicos". Cuando le hicieron mascar un paquete grande de pan lactal mientras le perforaban el estómago con un sacacorchos, Contertulio sintió que se desangraba.

Si la ambulancia hubiera acudido en tiempo útil al llamado de la central, Contertulio no hubiese expirado producto de una descompensación hemodinámica.

martes, 6 de octubre de 2009

CRIMEN

La plata es de él. De ella fue la decisión de separarse. Los hijos eran de los dos.

La casa es de él. Ella no tenía donde irse. Los hijos se quedaron con ellos.

La fuerza era de él. Ella no podía defenderse. A los hijos los dopaban para que no escuchen.

El poder lo manejaba él. Ella no pudo salirse de esa lógica. A los hijos les iba mal en el colegio.

La mejor posición social, la tenía él. Ella escuchaba de sus amigas que ya todo iba a mejorar. Los hijos se enfermaban con frecuencia.

El no aceptaba la decisión de ella. Ella no tenía nadie a quien recurrir. Los hijos se dormían en la clase.

El pensaba que ella cambiaría de opinión. Ella consultó a una abogada. Los hijos hablaban en voz baja.

El reafirmó que no pensaba irse. Ella no encontró amparo en la ley. Los hijos se encerraron en fantasy.

El descargó la ira en su maxilar. Ella dijo que se había tropezado. Los hijos no hablaron con nadie.

El suponía que ella tenía que entender. Ella sentía que no podía irse. Los hijos se encerraban en el baño.

El hacía su vida normal. Ella vivía angustiada. Los hijos no se reían ya de nada.

El compró un arma. Ella hacía las compras. Los hijos en la escuela.

El la espero en la casa. Ella respiró hondo antes de entrar. Los hijos en recreo.

El la amenazó. Ella lo arañó. Los hijos tomaban distancia.

El sacó el revolver. Ella gritó con fuerza. Los hijos caminaban en fila.

El escondió el cuerpo. Ella sangraba. Los hijos escuchando a la maestra.

El está preso. Ella está muerta. Los hijos, huérfanos de justicia.

lunes, 5 de octubre de 2009

CAMBIOS

Esta mañana volví al barrio de mi infancia.

Poco en común con mis recuerdos.

El colegio en el que empecé jardín, tiene otro nombre. En lo que era la casa de mi mejor amigo, se instaló una sucursal del Standard Bank. En la tienda de deportes de la cuadra, hay un solarium Miami Sun. La mágica juguetería de don Guillermo y Ana, es una inmobiliaria.

El pub al que íbamos de levante, ahora es un puticlub. En el local de libros donde descubrí autores fantásticos, venden electrodomésticos. El correo devino en pizzería y la santería que vendía genéricos para el alma, se transformó en un Farmacity.

Menos mal que me mudé hace años, sino vaya uno a saber en qué me hubiera convertido.

jueves, 3 de septiembre de 2009

LAS COSAS SON COMO SON

Mi vida siempre fue la misma bosta.

Hace unos años nomás, fui el líder de un grupo de heavy Metal. Éramos los “Chapoteados en sangre”.

Dionisio, el bajista era un ex violador, alcohólico, drogadicto, asesino, ladrón, piromaníaco, falsificador, amante del plagio barato y del whisky escocés aunque muchas veces a falta de whisky era amante ocasional de escoceses desprevenidos.

Frankie, el batero, antes de ser miembro de la banda, fue un patotero despiadado, sanguinario, cruel, y descorazonado como aceituna de picada fifí; pero conmigo siempre habían sido buenos chicos porque pese a todos los comentarios maliciosos de la prensa, acerca de presuntas actividades delictivas de nuestra autoría, éramos gente respetable; de buena familia. Y todavía somos amigos aunque, a la distancia. Sería copado un reencuentro después de tantos años.

En cuestiones de amor, un solo nombre será suficiente para que todo sea luz: Carlota Bomparola. Antes de ella, yo era un tipo muy tímido, reprimido, pusilánime, insufriblemente cerrado, como el Banco Nación después de las tres de la tarde.

Carlota fue a mi vida lo que, Desdémona a la vida de Otelo: mujer virtuosa, mas con una sola diferencia: Desdémona, la de Shakespeare, era inocente; en cambio Carlota, la mía era una caliente, perra, casquivana… y por eso un día. Almohadón mediante: fué.

Soy un preso más de Caseros, desde hace ya largo tiempo. Mi vida siempre fue la misma bosta. Sería copado que Dionisio y Frankie fueran del mismo pabellón, así seríamos nuevamente “Chapoteados en sangre”, la mejor banda de heavy de los últimos tiempos.

Pero todavía no es posible, las cosas son como son.

jueves, 27 de agosto de 2009

DIA D

Despierto deshecho y desnudo: despistado, desorientado, desencontrado dentro del desorden. Despavilado, despreocúpome, desenvolviéndome desaprencivo y desencantado.

Descifrome despiadadamente descuidado. Desoigo desprecios desubicados. Desentendíme: desestimé desodorantes. Descarto dar donaire desdibujado.

Desayuno deslucido, desastrozo, de descarte

Desempolvo destornilladores y descúbrome desdentado, desobediente y desocupado desde el día del despido.

Designios del destino: desesperación, desgaste, desolación y desgracias. Después desaire, desalojo… desamparo.

Desplazome desaliñado, descosido, descuidado. Desfilo desafiante, desaprobado, despreciado. Desconozco descortecias: don Diego dijo: “desden: desautoriza desdeñosos.” Desatinado.

Deseo destacarme desarrollando desopilantes, despampanantes discursos.

Desesperaría dentro de despachos desconfiando destajosamente. Dentro de despensas de desgastador despliegue; descuento desertaría.

Desvanézcome, desmayo, desmorónome. Desolado, desmoralizado: desparramo despecho descarnado. Desembarcaría dentro de desiertos desacostumbrados, desviándome, desquitándome.

Desahógome descansando descalzo; dejándome derrumbar, dondequiera.

Desollando dátiles, desenvuelvo deseos de descendencia, de destrucción…

Desaparezco despacio.

sábado, 22 de agosto de 2009

LA CERTEZA

Olegario es irascible, ansioso, frío de mente pero tibio en su actuar, callado, violento, dependiente, cambiante, sensible, introvertido, testarudo, morocho, arquitecto, acuariano, formal, antisocial, reprimido, cuarentón, pulcro, asmático, envidioso, ordenado, empeñoso, de comer poco, fan de Saramago, soltero, de Velez, distraído, memorioso, obstinado, algo tacaño, frívolo, friolento, fumador social.

Olegario tiene un gato siamés, dos camisas cardón, mal aliento a la mañana, un Fiesta rojo del 93, ganas de mirar la tele, una deuda con la AFIP, turno con el dentista el martes, caja de ahorro en el Banco Patagonia, fobia a las cucarachas, ganas de bajar unos kilos antes del verano, recuerdos de una infancia normal, tres mensajes en el contestador, oscuras intenciones con la vendedora de una casa de iluminación.

Olegario espera un futuro próspero, pasar navidad en familia, un llamado que nunca llega, no olvidarse otra vez de eso, que lo de su madre no sea grave, que le aprueben un presupuesto, a que sea jueves para comprar en el super, el estreno de Woody Allen, hasta las 9 para tomar la pastilla, tener un hijo algún día, llegar holgado a fin de mes,que le arreglen bien la computadora, el subte en la estación Carranza.

Seguro no lo conocés.

viernes, 21 de agosto de 2009

DESCENDENCIA

Teodelindo Correa compuso varias zambas que alcanzaron cierto éxito.

Consciente de su rol cultural decidió facilitarle la tarea a sus biógrafos guardando y clasificando los objetos mas distintivos de su vida y obra.

La acumulación de objetos lo llevó a pensar en convertir su casa en un museo que mantuviera viva su memoria.

Discos, cuadernos con manuscritos, fotos de la infancia, grabaciones inéditas y otros documentos se acumularon durante largos años dentro de la casona en la que vivió durante toda su existencia.

Considerando que la casa quedaba en una perdida localidad de Santiago del Estero alejada de todo circuito turístico y que sus zambas eran tarareadas solo por algunos ancianos memoriosos -hecho que no dejaba regalías en SADAIC- sus herederos decidieron tirar todo a la basura días después del funeral.

sábado, 15 de agosto de 2009

RED

Patras Papadopulos es un dedicado trapecista que trabaja en el circo de los hermanos Sarrasqueta.

Se levanta con la primera claridad de la mañana, le prepara el desayuno a su familia y acompaña a sus hijas hasta la puerta del Normal dos.

De allí, se dirige al gimnasio donde ensaya con sus compañeros de acrobacia los arriesgados números con los que cautiva la atención de grandes y chicos cada fin de semana.

Su número mas promocionado es un sextuple salto mortal sin red, hecho a mas de veinte metros de altura.

Los payasos, apuestan todos los días dos pesos a que Patras no atenderá el llamado que su mujer le hace al teléfono móvil durante los ensayos.

Pero él parece disfrutar de esa voz familiar que lo regaña mientras da sus vueltas en el aire, porque en su interior sabe: que le hace de sostén.

lunes, 10 de agosto de 2009

PALACIO CARDENALICIO

El Cardenal subió hasta el campanario de la Basílica. Necesitaba verificar que todo estuviera en condiciones.

Apoyado en el alféizar de la ventana contempló la ciudad de casas bajas y calles anchas. Miró al cielo y luego decidió dirigirse hacia el atrio.

Las grises paredes de piedra daban contraste al púrpura característico de su dignidad.

Es probable que sin tanto palomo en esa torre, hubiera anidado allí.