jueves, 24 de septiembre de 2009
CERO
- La mejor obra de esta temporada, me pareció El odjaor hoñadhgfñao, que dieron en el centro cultural dañhdfgh. Excelente!!
- Espectacular el ciclo de cine iraní que están haciendo en dafñhod. Además van unas minas buenísimas, muy copadas. La dirección... ah, yo se llegar, pero no sabría decirte. Es cerca de añdkhaoegñe.
- Un sitio que tiene unas cosas que me hacen reir a carcajadas es doblevé doblevé doblevé punto dalsñhouhñgoae punto com. No... me mata.
Si. A veces me distraigo en momentos importantes.
viernes, 14 de agosto de 2009
EL PIRATA ANSIOSO
Fue sin duda uno de los mas temibles corsarios de todos los tiempos.
Desde jóven se formó en rudos ambientes y a fuerza de saqueos, estafas portuarias y su buena estrella en juegos de azar, logró hacerse dueño de un barco veloz con el que encaró sus trapizondas.
Gran conocedor de las corrientes del Atlántico, pasó casi toda su vida en altamar.
Sin duda, su postergado ingreso a la galería de la fama se dio por su carácter apresurado.
Colón llegó a América recién a finales del siglo XV.
John Johanesson, había muerto tres siglos antes sin haber podido saquear barco mercante alguno.
A veces, las circunstancias de tiempo y lugar, nos impiden demostrar todo nuestro potencial.
sábado, 8 de agosto de 2009
CINCELANDO
Por mi parte, cada vez que empecé a retirar excedentes de piedra bruta esperando desembalar una Piedad, solo encontré adefesios ocultos en ella.
Pensé que Miguel Angel era más afortunado que yo, o bien que de tanto esculpir, había entrenado su ojo para descubrir qué piedras encerraban obras maravillosas y cuales, adefesios como los míos. Y persistí, y persistí cincelando… pero aporta mas a mi felicidad, aceptar las cosas tal cual son.
Agradezco enormemente a los amigos que, amorosamente supieron guiarme y contenerme hasta que finalmente yo mismo pude ver con claridad, que soy un pésimo escultor.
jueves, 6 de agosto de 2009
LA SOPRANO Y YO
Sonia Saricki es una soprano excepcional.
Es mimada por la crítica, elogiada por los entendidos y mis compañeros me han hecho notar que la Scala de Milan en pleno aplaude de pie su derroche de virtudes.
También es compradora compulsiva de carteras caras de Vuittón y accesorios de Hermes.
Pero cada vez que se le pierde la tarjeta, tengo la mala suerte de que su llamada se deriva a mi box en el call center y padezco durante decenas de minutos la fatigosa contracara de sus elogiados dones.
Y aun cuando convenzo al supervisor de apartarnos un poco del procedimiento para lograr una solución acorde con el sentido común, no me ovaciona, ni me viva, ni me dedica un do.
miércoles, 5 de agosto de 2009
EL VIEJO ALMACEN
El almacén de don Calixto, está bien aprovisionado.
Uno puede encontrar de todo, especialmente buen fiambre. Toda la mercadería está dispuesta en estanterías que quedan detrás del mostrador y en unos escaparates de vanguardia que se le adelantan, para tentar a que el cliente mismo se sirva.
Sobre la mesada de mármol blanco, hay una caja registradora antiquísima y la cortadora de fiambre tiene la gracia de los objetos del cuarenta.
La esquina que ocupa tiene paredes amarillas y una pintada que la lluvia fue borrando que anuncia una gaseosa que ya no existe.
Don Calixto tiene tiempos papales para atender y siempre tiene un párrafo para con cada vecino. Solo acepta efectivo y cierra para dormir la siesta.
Yo, prefiero comprar en Chen, el chino de a la vuelta, porque es mas barato.
EN VUELO
Supuse que sería útil el manejo de cierta información básica acerca de quien ocupaba la butaca de al lado en el avión. Pensé que un viaje tan largo se sobrellevaría mejor así.
Esa charla fugaz, al menos debería ayudar a que la disputa por el apoyabrazos común fuera leal y civilizada.
Sus anteojos oscuros, la guayabera beige, el pantalón cuadrillé de lino y la gorra gris no me dieron signos claros para anticipar el perfil sociocultural de mi vecino.
Las preguntas fueron de rigor: nombre de pila y profesión. Pero la respuesta me heló la sangre:
- Me llamo Ricardo. Soy cazatalentos.
Hasta que el avión llegó a Tokio, no volví a pronunciar palabra.
No quise dar ningún dato que le permitiera enjaular al mío.